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Salamina

Situada al norte del departamento de Caldas en la república de Colombia.

Con una altura de 1.775 mts sobre el nivel del mar, tiene un clima paradisíaco de 19 grados centígrados.

Ganadera, lechera, papera, panelera, cafetera, fue epicentro de la colonización antioqueña en el primer cuarto del siglo XIX.

Fueron sus ancestros las tribus de Posóes, Armas y Chamberíes con su jefe Sanguitama.

Fundada en 1825 por Fermín López, Juan José Ospina, Carlos Holguín, Francisco Velásquez, Nicolás y Antonio Gómez, José Hurtado, José Ignacio Gutiérrez, Nicolás Echeverry y otros, siendo presidente de la república el general Francisco de Paula Santander.

Salamina se convirtió en eje de la colonización. Desde allí se fundaron Filadelfia (1840), Neira (1842), Santa Rosa (1843), Manizales (1848), Aranzazu (1851), Pensilvania (1866), La Merced (1891), Marulanda (1897), San Félix (1899) y Armenia (1899).

La ciudad: Se organiza la ciudad en torno a una plaza central (de Bolivar) adornada por poderosa fuente de hierro, hecha en París, acentuada por la Iglesia de la Inmaculada, joya arquitectónica con maderas labradas (altares, púlpito, etc.) en el taller del maestro Tangarife. De calles rectas, ortogonales, angostas, onduladas, entre paramentos que aportan casas típicas de la colonización y de estilo republicano, de dos pisos, muros de tapia, tejas de barro y aleros y balcones que le asignan notable coherencia urbanística y arquitectónica ha sido declarada Patrimonio Nacional.

Los Salamineños: Grupo de ascendencia antioqueña, son inteligentes, brillantes, intelectualmente inquietos. Concientes de sí mismos, con afán de superación emulan entre ellos. También tradicionalistas, pegados a la Iglesia. Son los Payanejos de Caldas. Orgullosos de su tradición, de su historia, de sus apellidos, de su ciudad. Mucha heráldica, clasistas a fondo aunque no racistas. De círculos cerrados, al club entran no por dinero sino por dinastía. Dominantes, rebeldes, quieren imponer sus puntos de vista. Solidarios, hospitalarios, prácticos y tranquilos. Agudos críticos, amigos de la parranda, del aguardiente y del juego. Están esparcidos por todas partes. Donde se juntan dos Salamineños no se habla sino de Salamina. Conversadores, no se amedrentan, donde llegan entran y hablan. Comidas típicas: Macana (caspiroleta), huevos al vapor, panelas de naranja, sirope, kumis con cucas.

Las Salamineñas son bonitas (destacadas en concursos de belleza y modelaje), airosas, elegantes, a la moda, "no se dejan llevar bailando", se meten en política. De alto espíritu cívico. Se llaman por el nombre de solteras, Sutilmente manejan al marido.

Las fotografías para esta página han sido tomadas del libro SALAMINA, EMBRUJO Y LUZ editado por Germán Velásquez Angel, preciosa publicación que invitamos a adquirir en la Librería Palabras, Cra. 23 No. 23-50 Tels 841053 y 841466 de Manizales.

Los textos del artículo SALAMINA del arquitecto Alberto Mendoza Morales publicado en el periódico El Espectador de Junio 7 de 1977.